Historia de Elche

Recorrido por la Historia de la ciudad Ilicitana

Alejandro Ramos Folqués -Biografía-

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Alejandro Ramos Folqués fue un arqueólogo ilicitano que se destacó por sus aportaciones en el establecimiento de la clasificación de la cerámica ibérica. Asímismo tuvo especial relevancia en la fijación de la cronología de la escultura ibérica y el estudio de la estratigrafía del yacimiento de La Alcudia, siempre en el Término Municipal de Elche. Fue Director de excavaciones en dichos yacimientos desde 1935 hasta la fecha de su muerte.

Biografía

Nació en Elche el 5 de julio de 1906. Hijo de Rafael Ramos Bascuñana, admirador de las antigüedades y autor, entre otros muchos, del manual universitario El Derecho Romano -1878-. Rafael Ramos había adquirido, de los herederos del doctor Campello, la finca Villa Ilice, que también se llamaba La Alcudia.

El padre de Alejandro murió cuando este tenía 12 años y, en el verano de 1918, la madre decidió pasar la estación estival en aquella finca, Villa Ilice, junto a sus hijos. Es cuando Alejandro se entera que años antes, en 1897, allí encontraron la Dama de Elche, lo que llevó al joven a buscar otros hallazgos arqueológicos u objetos valiosos. No dio con ninguna de las dos cosas, pero sí con varios fragmentos cerámicos y algunas monedas de las que desconocía su época y estilo. Esto lo empujó a estudiarlos para saber de qué se trataban.

De este modo reunió una colección de piezas que clasificaba como buenamente podía, hasta que, pasado el tiempo, llegó a la finca de La Alcudia Guillermo Zotter, un austríaco que coleccionaba monedas. Zotter fue su primer maestro en esta materia y el que le indicó qué libros debía adquirir para informarse bien de estos hallazgos. Alejandro consiguió, a partir de entonces, conocer las épocas a las que pertenecían y, con ayuda de su madre, fue guardando las piezas en un local que anteriormente fue cuadra de caballos.

Con la inestimable ayuda de los libros y una inquebrantable fuerza de voluntad, Alejandro consiguió la preparación necesaria, ayudado por la opinión de los visitantes, lo cual le llevó a ir formando lo que en el futuro sería el Museo de La Alcudia.

Alejandro Ramos Folqués estudió derecho, como requería la tradición al ser hijo de un Registrador, pero su vocación por la antigüedad estaba muy presente y, con el fin de ampliar los estudios y conocimientos de esta materia, visitaba con frecuencia el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, del cual estaba al frente Augusto Fernández de Avilés, que le facilitó información de todas y cada una de las dudas que asaltaban a Alejandro. Cuando visitaba Madrid, acudía al mercadillo de Filatelia y Numismática en la Plaza Mayor, donde conoció a Juan Carré, que le orientó en sus estudios y le introdujo en el Instituto de Arquología Rodrigo Caro del CSIC. Allí comenzó a publicar escritos sobre arqueología.

Encuentro con Antonio García y Bellido

Un día, estando en el Museo Arqueológico Nacional, observando unas vasijas, un señor se acercó a Alejandro y le preguntó si estaba interasado en la cerámica antigua. La respuesta fue afirmativa y este señor le encarga un artículo para la revista del Archivo Español y de Arqueología -1933-. Se trataba de Antonio García y Bellido, catedrático de Arqueología de la Universidad Central de Madrid. A partir de ahí nació una gran amistad que se tradujo en una colaboración mutua en el futuro.

Gracias a Alejandro Ramos Folqués, la investigación arqueológica consiguió establecer una clasificación de la cerámica ibérica de Elche, una primera aproximación a la cronología de sus esculturas, la fundación del Museo Arqueológico de Elche, la creación del Museo Monográfico de la Alcudia y la conservación del yacimiento. En alusión a este último punto, cabe decir que, en 1935, inició excavaciones sistemáticas, de carácter oficial, y desde entonces dirigió estas de forma ininterrumpida durante 49 campañas, concretamente hasta su muerte.

Este incesante trabajo dio como resultado la aparición de sus trabajos en sucesivas publicaciones. En dichas publicaciones sostenía la existencia, en la zona de Elche, de ocho niveles definidos, que comprenden desde finales de la Edad de Bronce hasta la época Visigoda.

Influyó de manera decisiva en la difusión y divulgación de este yacimiento la celebración en Elche, en el año 1948, del IV Congreso Arqueológico del Sudeste Español, organizado por Alejandro Ramos Folqués. Los congresistas allí presentes visitaron los yacimientos de El Tossal de Manises y La Alcudia. De este modo se pudo contemplar el mosaico de la Basílica paleocristina y la estratigrafía en varias áreas excavadas.

Alejandro Ramos Folqués fue Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, del Instituto Arqueológico Alemán, del Centro Internazionale di Richerche Storiche e Archeologiche di Viterbo y de la Academia de Bellas Artes de San Jorge, en Barcelona.

Del mismo modo, fue Director Correspondiente del Centro de Cultura Valenciana y del Instituto de Estudios Ibéricos y Etnológicos Valencianos, Director del Museo Arqueológico Municipal y Cronista Oficial y Archivero Municipal de Elche.

Fue distinguido con la Medalla de la Orden de Cisneros, con la Medalla al Mérito concedia por el Estado Español y la Medalla de Oro de la Orden de la Dama de Elche. Fue, además, Caballero del Santo Cáliz y de la Orden de San Antón.

Muerte de Alejandro Ramos Folqués

Alejandro Ramos Folqués murió el 3 de junio de 1984. A él se dedicaron las Primeras Jornadas de Arqueología de la Universidad de Alicante, que se celebraron en Elche en 1983. Se publicaron como anexo de la revista Lucentum en dicha Universidad en 1985.

También se le rindió homenaje en un ciclo de conferencias que se celebró conjuntamente entre la UA y el Ayuntamiento de Elche, en 1985. El título fue: Homenaje a Alejandro Ramos Folqués -1993-. Para finalizar, en 1990, la Universidad de Alicante, junto con el Instituto Juan Gil Albert, publicaron su obra, La cerámica ibérica de La Alcudia -1990-.

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