Dama de Elche | Dama d´Elx | Historia y Características

Descubrimiento

La Dama de Elche es un busto íbero tallado en piedra caliza que data entre los siglos V y IV a. C. Se descubrió el 4 de agosto de 1897 mientras unos obreros realizaban el desmonte de la ladera sureste de la loma de La Alcudia. Según la leyenda local, Manuel Campello Esclapez, un joven de 14 años, fue su descubridor. Pese a las altas temperaturas del día en cuestión, Manuel Campello siguió excavando, hasta que dio con una piedra maciza al golpear con su pico. No se trataba de cualquier piedra, ya que su colocación le hizo pensar que se trataba de un enterramiento intencionado. Con más cuidado siguió retirando tierra y apareció ante él el busto de la Dama De Elche.

La figura desenterrada llamó de inmediato la atención de los compañaeros que estaban con él, que, acostumbrados a buscar y encontrar piezas arqueológicas de época romana –recordemos que el terreno formaba parte de la antigua Illici Augusta Colonia Iulia– ésta era, sin duda, un hallazgo especial. No se trataba de una moneda cualquiera o una simple pieza de piedra.

Las características de la pieza distaban mucho de ser reconocida como obra romana, lo que despertó rápidamente la curiosidad de los presentes, ya que ninguno sabía a qué época pertenecía ni, y lo más importante, quién era.

Venta a Francia y vuelta a España

Días después de su descubrimiento, un arqueólogo francés que asistía a la representación del Misteri, mostró con entusiasmo su disposición a comprar la Obra para Francia. Después de varias vicisitudes, se acordó el precio en unas 5.200 pesetas de la época. Hay que decir que, a día de hoy, dicha venta hubiera sido declarada ilegal, pero como quiera que el terreno donde se descubrió era privado, se realizó la transacción.

Pasó en el Museo del Louvre 44 años, hasta la ocupación de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Los franceses, para proteger sus obras de arte, retiraron la Dama, que permaneció en el Castillo de Montauban, próximo a Tolouse, lo que se denominó en plena ocupación "Zona libre francesa". Meses después, el gobierno francés intercambió la figura con el gobierno español de la época, a cambio de unos cuadros de Velázquez y El Greco. Esto sucedió el 8 de febrero de 1941.

Todo esto ocurrió por las dos guerras que tuvieron lugar y que condicionaron a los dos países, Francia y España, a saber, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. En la primera de ellas, durante la batalla que tuvo lugar en la Ciudad Universitaria de Madrid, quedaron arrasados los edificios allí existentes, incluyendo la Academia de Francia en España, que también se llamaba "Casa de Velázquez". Cuando concluyó la guerra, el embajador de Francia en España, Philippe Pètain, exigió la reconstrucción de dicho edificio, pero la suspensión de la peseta por parte del Instituto de Control de Cambios impidió acometer la obra. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Pètain pasó a ser Mariscal y Jefe del Gobierno de Vichy en Francia, en plena ocupación nazi y ofreció al gobierno de Franco la devolución de las obras de arte españolas que estaban en Francia. Franco no aceptó alegando que eran botín de guerra y que tendrían que devolverlas. Pero el 21 de diciembre de 1940, acordaron ambos países un intercambio mutuo de obras de arte, entre las que estaba incluida la Dama de Elche, que, dicho sea de paso, era la que interesaba al gobierno español.

Así pues, como hemos mencionado antes, el 8 de febrero de 1941, llegó el tren, con escala en Barcelona, a Madrid, llevando consigo el envío francés, con la Dama de Elche.

Sin embargo, no la llevaron a su lugar de origen, Elche, sino al Museo del Prado, en Madrid, donde estuvo hasta el año 1971. De allí pasó al Museo Arqueológico Nacional, en Madrid también, donde permanece actualmente.

Desde su llegada a España solo dos veces salió del Museo Arqueológico Nacional, la primera fue en 1965, con motivo del séptimo centenario del Misteri d´Elx, en la que se organizó una gran exposición de Arte Ibérico. Fue gracias a Alejandro Ramos Folqués, que llevó a cabo dicha exposición con las mejores piezas descubiertas por él mismo en La Alcudia. La Dama de Elche presidió este evento y, después de 68 años desde su descubrimiento, pasó 19 días en su ciudad de origen. 40 años después de aquel acontecimiento y gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Elche y el Ministerio de Cultura, la Dama volvió al Museo Arqueológico y de Historia de Elche -MAHE- "Alejandro Ramos Folqués". Estuvo expuesta en dicho museo entre el 18 de mayo y 1 de noviembre de 2006.

El lugar donde se descubrió el busto de la Dama es hoy un yacimiento arqueológico donde se han ido descubriendo a lo largo del tiempo numerosas piezas de mucho valor, íberas y romanas, que dan testimonio de aquellas civilizaciones.

Descripción de la Obra

La mujer representada viste una túnica, mantilla sostenida por una peineta, que cae atravesada sobre el pecho. Esta mantilla era rojiza y en ella aún quedan restos de pintura gastados. Sobre la mantilla, un gran manto de tela gruesa y pesante que la cubría. Era de color marrón con un ribete rojo. Los labios conservan también restos de su color rojo. Está hecha de caliza fina de color naranja, y la cara tiene el color original de la piedra. Su altura es de 56 centímetros y su perímetro de hombros y pecho de 115 centímetros. Según los estudios realizados, el busto data del Siglo IV A.C., cuando imperaba la cultura Íbera, mucho antes de la dominación de los romanos. A pesar de eso, la influencia de la cultura griega y la fenicia es evidente.

La Dama lleva unas joyas características de los íberos: Unas ruedas que cubren las orejas y que cuelgan de unas cadenas sujetas a una tira de cuero que le ciñe la frente, collares y coronas con pequeñas cadenas y filigranas. Son reproducciones de joyas que tuvieron su origen en Jonia en el siglo VIII A.C. y que después pasaron a Etruria (Italia). En los últimos análisis se descubrió un pequeño fragmento de pan de oro en uno de los pliegues de la espalda. Esto induce a suponer que las joyas de la escultura estaban recubiertas de pan de oro. También en la espalda se descubrió un orificio que hizo suponer que se trataba de una cavidad para contener ofrendas o cenizas, aunque esto no está ni mucho menos confirmado.

Las facciones de su rostro son finos, aunque muy marcados y, observándola bien, podemos llegar a la conclusión de que la mujer representada era muy bella. Hay un espacio entre las pupilas que evidencia que pudo contener algún tipo de piedras preciosas en su origen. A colación de la figura original, también se puede concluir que estaba realizada en colores vivos, rojo, azul, rosa o amarillo formaban parte del tono de colores primigenios.

La concepción del busto debió, en teoría, responder a un carácter religioso de representación simbólica, cuya difusión se realizó por el mundo mediterráneo, en aquella época con bastante influencia griega. Lo que no sabemos es si fue concebida originalmente como busto o convertida en esto último después, coincidiendo con el inicio de la etapa helenística. Esta teoría está vinculada con la separación de dicho busto de una estatua completa que representa a una mujer sentada en un trono. En cualquier caso, sea un busto en origen o la derivación desde una estatua completa, parece claro que se trata de una expresión que dota a la Dama de Elche de la potestad de traspasar el universo, puesto que la iconografía ibérica y helénica utilizaba imágenes incompletas para diferenciar las divinidades de los humanos.

Sin embargo esto es pura especulación, pues las pruebas de que el corte por la base es limpio, con un único sentido de cortado, parecen evidentes, lo que demuestra que el escultor no trabajó la parte inferior de una estatua completa.

Aunque la indumentaria es, sin duda, autóctona, los rasgos faciales evidencian una fuerte influencia de la cultura griega.

Quién era la Dama de Elche

El busto de la Dama de Elche ha sido objeto de profundos y minuciosos estudios que tenían como objetivo descubrir la identidad de la mujer representada. Hay que decir que resultaba realmente complicado extraer algún tipo de información arqueológica debido al lugar, como hemos dicho anteriormente. Como quiera que la Dama de Elche no es la única figura de similares características encontrada en la Península Ibérica, pues hay otras -la Dama de Baza o la del Cabezo Lucero dan fe de ello-, que permitían extrapolar información de ambas a la encontrada en La Alcudia.

Muchas y variadas teorías hay sobre quién es la Dama de Elche. En los años 50, el diario ABC publicaba un artículo donde decía que se trataba de la Reina Católica. En otro artículo, este de un norteamericano -John F. Moffitt- de la Universidad de Nuevo México, defendía en 1994 que se trataba de una falsificación del siglo XIX. Otro científico, en este caso italiano y hace muy poco tiempo, ha declarado que la Dama de Elche, según minuciosos estudios, es una emperatriz romana. Es decir, cada cual arrima el ascua a su sardina. En definitiva, es muy complicado saber quién era la Dama de Elche, pero sí se pueden sacar algunas conclusiones.

La Dama de Elche no surge por casualidad, no se trata de una figura aislada, tuvo un motivo, un lugar y un momento determinados. Es decir, sin una excusa de tipo religioso o representativo, en el contexto de su tiempo, la Dama jamás habría sido concebida. En primer lugar el lugar, valga la redundancia, una sociedad mediana o completamente desarrollada que puede permitirse económicamente costear el gasto de realizar una obra de representación. Se trataba de la sociedad Ibérica, entre los siglos V y VI A.C. Sin la ayuda de La Alcudia sí podemos extrapolar de otra fuente, el poblado de El Oral, en San Fulgencio, lugar similar al primero. Este muestra una gran influencia de los Fenicios, con una arquitectura y urbanismo bastante complejo para la época y poco común en el Mediterráneo. Sin embargo, a pesar de saber todo esto, no se tienen evidencias de esculturas similares, aunque sí de representaciones religiosas parecidas en épocas posteriores.

Dama de Elche en la Plaza de Congresos

Y a pesar de que la Dama de Elche se relaciona con muchas de las piezas encontradas en el mismo yacimiento, la falta de un contexto preciso impide obtener conclusiones definitivas.

La realidad, por lo menos hasta el día de hoy, es que no se sabe quién fue la Dama de Elche. Durante décadas, desde 1897, se ha especulado mucho y se han agotado todas las palabras, sin llegar a ninguna conclusión fehaciente. Puede que fuera una Sacerdotisa, una Princesa Ibérica, una difunta noble o simplemente una persona normal vestida para una ocasión especial. Sea como fuere, la Dama de Elche ha viajado desde su lugar de origen hasta todos los rincones del mundo, llevando el nombre de Elche.