Pantano de Elche en el Río Vinalopó

El Pantano de Elche se encuentra situado en el término municipal de Elche, en el interior del cauce del río Vinalopó y al norte del casco urbano. Se trata de un conjunto de un elevado interés hidrológico formado por la cuenca donde se recogen las aguas, los barrancos que conducen las mismas, el embalse que las almacena, la presa que las contiene, las acequias que las distribuyen, las huertas y fábricas que se aprovechan de ello.

El Pantano de Elche data del siglo XVII y constituye la primera presa de arco en Europa, según estudios de prestigiosas universidades. Del mismo modo, es una de las pocas de este estilo que se encuentran en la Comunidad Valenciana. Sin duda es un ejemplo vivo de lo que significaba antiguamente la intervención en el entorno natural y la explotación de los recursos.

Historia de la Construcción

Este tipo de presa pertenece a la tipología de ARCO, que tiene como particularidad la utilización mínima de materiales, ya que se aprovechan de la configuración geométrica del arco para la transmisión de las fuerzas, mucho más eficaz. Este tipo de construcciones tienen su origen fundamental en los Romanos, que lo utilizaron continuamente, pero con más frecuencia en edificios y puentes, no así en pantanos. Un ejemplo de presa de arco romano fue la del Vallon de Baume en Francia. Existe otra cuya autoría parece ser también romana, se trata de la del Monte Novo en Portugal, sumergida recientemente por un depósito moderno. Posteriormente fueron los mongoles quienes construyeron presas de arco, en Kebar y Kurit.

En Europa fue la Presa del Pantano de Elche la primera que se construyó de esta tipología desde los romanos. Otras grandes obras hidráulicas españolas de esta época son los pantanos de Alicante -en Tibi- sólo 46 años anterior al de Elche, y el de Almansa en Alicante.

En un principio, según algunos estudios, se pensó que la construcción del Pantano de Elche comenzó en el año 1589. Sin embargo, los trabajos comenzaron más tarde, en 1632 y estuvo en activo más de un siglo, pero una riada de agua de enormes dimensiones, el 3 de septiembre de 1793, hizo que quedara destruida.

Fue Pedro Ibarra, ya en el siglo XX el que, después de un pormenorizado estudio de la Institución del Riego en Elche, publicó en 1914 sus conclusiones. En él dice que el Pantano de Elche se encuentra situado entre las colinas de Murcia y Castellar a occidente y oriente respectivamente del Vinalopó. En el mismo estudio aporta datos de su cronología, donde parece que su origen está en una antigua rafa de cal y canto que servía para tomar las aguas para el riego.

Fue Alejandro Ramos Folqués, en su libro sobre la Historia de Elche, quien coincide en la época de construcción del Pantano y la fija el 16 de julio. Las obras se retrasaron por diversos motivos, por ejemplo adquirir experiencia de la construcción de la presa de Alicante. Al final dieron comienzo en el anteriormente mencionado año 1632, bajo la dirección del maestro Juaner del Temple. Vicente Gozálvez Pérez recoge datos y fechas similares a las indicadas, si bien añade algunos datos nuevos, como el período entre 1782 y 1786, en que el pantano estuvo inservible hasta su reparación en ese último año bajo la dirección del arquitecto Vicente Gascó.

Alejandro Ramos Folqués data la fecha de su destrucción el 3 de septiembre de 1793, pero sin especificar la cantidad ni magnitud de los daños ocurridos. Dichos daños lo dejaron fuera de servicio hasta el año 1842, concretamente el 21 de junio, cuando se realizó su reconstrucción por parte del Maestro José González. Fue llenado el 3 de septiembre de 1846, el día del aniversario del desastre. En el siglo XVII, los dueños del Pantano eran los señores que habían costeado su mantenimiento, pero debido a la escasez de agua para los cultivos, el Ayuntamiento de Elche se reunió para reparar de forma definitiva la construcción, que estaba inservible después de la riada de 1793. Esto ocurrió en 1841, un año antes de su puesta en servicio. Aún así, como el Ayuntamiento no disponía de fondos para costear los gastos, convocó una Junta Extraordinaria de todos los propietarios de aguas de las acequias Mayor y Marxena. El Ayuntamiento cedió los derechos del Pantano a cambio de que sufragaran el coste de la reparación final.


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El 24 de febrero de 1842 fue aprobada la resolución, por lo que el Ayuntamiento se dirigió a la Diputación Provincial para que aprobara el proyecto y poder suscribir la cesión, mediante documento de escritura. Esta cesión se produjo el 1 de abril de 1842. Esta titularidad se mantiene hasta la actualidad.

Características de la Construcción

No existe descripción fidedigna de la obra origina que haya llegado hasta nuestros días, sin embarbo, Pedro Ibarra la describe como obra de construcción hermosa. La que conocemos a día de hoy es la misma que se reconstruyó y que ha sufrido posteriores reformas, sobre todo en el siglo XIX. Se trata de una imponente pared cuyo núcleo está formado por rellenos y el revestimiento externo con terminación de sillería que se puede considerar isodoma, que no es sino un tipo de ensamblaje de un muro en el que los sillares son de igual altura, idénticas a las hiladas. Es así como el muro consigue una apariencia regular completamente.

La capacidad del embalse es algo mayor que el ubicado en Almansa y algo menor que el de Alicante. Las dimensiones apenas han variado desde su destrucción en el año 1793, a saber:

  • Altura: 23 metros.
  • Espesor de la Base: 12,4 metros.
  • Espesor en el remate: 77,35 metros.
  • Radio del Círculo: 62 metros aproximadamente.
  • Volumen Actual del Embalse: 0,4 Hectómetros Cúbicos.
  • Avenida Máxima Prevista: 15 Metros Cúbcos por segundo.
  • Aportación Anual Media: 3,1 Hectómetros Cúbicos.
  • Caudal Medio: 100 litros por segundo.

Existe, asímismo, una galería de fondo para la limpieza de fangos, idéntica a la del Pantano de Tibi. Sin embargo difieren en un detalle: Otra galería de trabajo por encima de la del fondo y una cámara encima del cierre con pantallas de maderos, que permite sacar estos con más comodidad y menos peligro, a través de un pozo que une la galería de trabajo con la de limpieza.

No dispone de aliviadero de superficie, funcionando la presa como vertedero. El vaso está aterrado -cubierto por tierra- casi por completo y se prevé un posible recrecimiento de la presa y modernización de las instalaciones de toma y limpia. Las aguas del Pantano se utilizan en el riego de las huertas contiguas a Elche.

Por último, incluimos el texto descriptivo que del Pantano de Elche hizo el técnico de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, Don Luis Pablo Martínez:


La Acequia Mayor de Elche, columna vertebral del sistema de regadío histórico de la ciudad, constituyó el sostén de la economía local y el vector primordial de ordenación del territorio ilicitano, superpuesto a la centuriación romana, con anterioridad a la industrialización.

El geógrafo Al-Idrisi (s. XI) describe Elche como: una villa construida en una llanura atravesada por un canal derivado del río, que pasa bajo sus muros y del cual los habitantes hacen uso... porque sirve para los baños y corre por los mercados y calles.

Originalmente la Acequia tomaba sus aguas del río Vinalopó mediante una presa de derivación (la rafa con su gola y casa de les taules) ubicada aguas arriba de Elche, en el paraje conocido como el Aigua Dolça i Salà. La construcción del pantano, a comienzos del siglo XVII, desplazó la toma de agua de la Acequia aguas arriba de la rafa. Desde 1910, la Acequia Mayor toma su caudal del río aguas arriba de la cola del pantano, en la presa del antiguo Molino de Pavía, ya en término de Aspe, donde nace el Canal del Desvío.

Desde su nacimiento, la Acequia recorre incólume varios kilómetros en dirección a Elche, paralela al trazado de la rambla del Vinalopó en su margen izquierda. Para garantizar la solidez del cajero, mera zanja abierta en la tierra, se plantaron en sus márgenes ejemplares de Populus Euphratica, que sobreviven en el tramo conocido como del chopo ilicitano. Ya en las inmediaciones de la ciudad, comienzan a derivarse canales secundarios, institucionalmente organizados en dos regímenes distintos de agua, agua de dula y agua de huertos. Los canales adscritos al régimen de huertos, situados en las inmediaciones de la ciudad, disponían de mucha más agua que los adscritos al régimen de dula, ubicados en la periferia del sistema. Para maximizar el aprovechamiento del escaso caudal de la Acequia, la toma de agua de los brazos secundarios se realizaba mediante unos característicos partidores móviles,que permitían la transferencia de sobrantes, regulada mediante el mecanismo de mercado -compraventa de agua-. Los caudales se distribuían de acuerdo con las subdivisiones del fil, la unidad básica de distribución de las aguas de la Acequia, equivalente a la doceava parte del caudal circulante durante un período de 12 horas seguidas. El riego de la Acequia se organizaba en dos turnos, diurno y nocturno, dotados cada uno de 12 fils de agua, cuya distribución entre los propietarios se anotaba en el Libre Major y en el Llibre xic. Únicamente dos canales secundarios toman sus aguas de la Acequia Mayor mediante partidores fijos: los de Albinela y Marxena. Dicha peculiaridad deriva de la materialización en el sistema de riego de derechos fijos de acceso al agua no negociables: Albinella tomaba permanentemente un fil de agua para uso urbano, mientras que la Acequia de Marxena derivaba dos fils para el riego de la horta dels moros, creada sobre la ribera derecha del Vinalopó tras la expulsión de Elche de la población andalusí por los nuevos pobladores cristianos en el siglo XIII. Asimismo, el parcelario regado por los canales de huertos, donde se concentraba la mayor dotación de caudal, venía enmarcado por alineaciones de palmeras datileras. La pantalla vegetal reducía la evaporación del agua aminorando el efecto de la insolación y del viento. La propia homogeneidad y regularidad del parcelario regado por los canales de huertos, de sorprendente ortogonalidad, era fruto del diseño del sistema, ideada para facilitar el control de la distribución de las aguas a los oficiales a cargo.

Como resultado, en el seno de los huertos de palmeras se desarrollaba una agricultura intensiva en tres pisos, ocupado por herbáceas y hortalizas en el piso inferior, por frutales en el intermedio, y las propias palmeras datileras en el superior, con especial atención a las especies resistentes a la salinidad, como la alfalfa, el granado o las propias palmeras. En torno a ellos se disponía el parcelario regado por los canales de dula, más extenso, cuya escasa dotación únicamente permitía el cultivo de cereales y otras especies poco exigentes en términos de demanda hídrica. Por último, más allá de las tierras regadas por el sistema de la Acequia Mayor, se extendía un extenso olivar, uno de los pocos cultivos viables con la escasa pluviometría anual ilicitana. Este paisaje de anillos concéntricos de productividad agraria decreciente desde el centro, donde se alzaba la ciudad de Elche, hasta la periferia, fue magistralmente descrito en el siglo XVIII por el botánico Antonio José Cavanilles.

Por su parte, los molinos hidráulicos, vinculados al abastecimiento urbano de harinas, se concentraban en las inmediaciones de la ciudad, encontrándose lógicamente ubicados sobre el propio cajero de la Acequia Mayor, lo que garantizaba un caudal adecuado y estable para la impulsión de sus ruedas motrices.