En un sector cada vez más competitivo como es el de la carpintería metálica y la instalación de ventanas, destacar no es tarea sencilla.
En el actual ecosistema digital, donde los costes de adquisición de clientes (CAC) no dejan de subir y los márgenes de beneficio se ven presionados por la inflación tecnológica, la eficiencia operativa no es solo una ventaja competitiva: es una cuestión de supervivencia.
