ACENTO ENFÁTICO

El acento enfático se utiliza en las palabras “Qué”, “Cuál(es)”, “Quién(es)”, “Cuánto (a, os, as)”, “Dónde”, “Cuándo” y “Cómo”, cuando éstas son utilizadas con la intencionalidad de preguntar y/o exclamar. El objetivo es incrementar la fuerza de la expresión. Enfatiza, como su nombre hace suponer. Veamos la ortografía.

Ejemplos: ¿Dónde piensas ir? Iré donde me plazca. Me preguntó dónde vamos a ir. ¿Quién te contó?.

¿Cuándo es la fiesta? Comienza cuando den las doce.

Otro morlaco en ortografía para gran parte de la población. Los acentos -o tildes- suponen un problema de difícil resolución, aunque si uno se da una vuelta por los foros o páginas web en español, encontramos que directamente no se utilizan. Al contrario que los signos de puntuación, su uso es obligado y sus reglas, estrictas. No ha lugar a interpretaciones. Aquí se explica cómo se utiliza la tilde en aquellas palabras cuya sílaba lleva acento prosódico, es decir, la mayor carga de pronunciación. Son cuatro tipos, los siguientes:

-Agudas u oxítonas: Tienen el acento prosódico en la última sílaba. Llevan tilde cuando la palabra termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: cajón, café, azafrán, camión, lector, reloj, virtud. Las tres últimas no llevan tilde, pues no acaban ni en "n" ni en "s".

-Graves, llanas o paroxítonas: Tienen el acento prosódico en la penúltima sílaba. Llevan tilde cuando la palabra no termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: coche, árbol, casa, difícil, cárcel, medios.

-Esdrújulas o proparoxítonas: Tienen el acento prosódico en la antepenúltima sílaba. Las esdrújulas SIEMPRE llevan tilde. Ejemplos: murciélago, fantástico, pájaro.

-Sobresdrújulas o superproparoxítonas: Tienen el acento prosódico en la sílaba anterior a la antepenúltima. Las sobresdrújulas siempre llevan tilde. Ejemplos: rápidamente, esporádicamente, difícilmente. Para mayor información, ver a continuación la acentuación de las palabras compuestas.

Acentuación de las palabras compuestas:

  • Si la palabra está compuesta por dos palabras simples, llevará tilde la última palabra, si es que le corresponde. Ejemplos: decimoséptimo, radiocomunicación.
  • Si la palabra compuesta está unida por guiones, se tildará normalmente, existiendo la posibilidad de que ambas lleven tilde. Ejemplos: ítalo-francés, ítalo-americano.
  • Si la palabra está formada por un adjetivo y un adverbio de modo (el sufijo “mente”), llevará tilde el adjetivo si como palabra simple corresponde. Ejemplos: diariamente, rápidamente, velozmente, fantásticamente.
  • Si la palabra es una forma verbal y un pronombre (o más), llevará tilde la forma verbal si en su forma simple corresponde. Ejemplos: hablóse, déme.
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La metáfora es cuando se establece una relación de semejanza entre 2 términos y alguna característica o cualidad que existe entre ambas, es como cuando hablamos en doble sentido. En la metáfora hacemos referencia poética a esa característica que queremos resaltar y decimos lo mismo pero de forma más bella.

La metáfora la podemos definir como una comparación entre dos términos que aparentemente no guardan relación alguna. Los términos de la metáfora son diferentes, están en diferentes planos y el segundo es el que viene a explicar el tenor de la comparación. Éste tiene un contexto diferente y esa diversidad es lo que forma esta figura literaria, que emplean mucho los escritores en sus poemas y novelas. El término “metáfora” viene del vocabulario griego y significa “más allá”.

Parece que los términos de la metáfora no tienen relación, pero es muy importante ésta para que se entienda la relación. En la metáfora damos al objeto las cualidades de la persona o viceversa, generalmente llevan directa o indirectamente el verbo ser y consta de tres partes: el tenor, que es el objeto del que hablamos, el vehículo, que es el objeto que utilizamos para describir al tenor, y el fundamento, que explica la semejanza. Existe una metáfora explícita cuando incluimos el tenor y el vehículo; si se habla solamente del vehículo, entonces tenemos una metáfora implícita. Ejemplo simple de Metáfora: Tus ojos son dos luceros (significa que tienes los ojos brillantes o iluminados) Tus cabellos de oro (cabello rubio) 30 ejemplos de metáforas:

  1. Tus cabellos son de oro. Este ejemplo de Metáfora compara a los cabellos de una mujer suponemos, con el oro. ¿Que quiere decir esto? que los cabellos de la mujer son rubios.
  2. Tus ojos son dos luceros. Este ejemplo de Metáfora compara los ojos con dos luceros o sea su significado es que los ojos de ella, pienso yo, alumbran, llaman la atención.
  3. Los dientes de marfil. Este ejemplo de Metáfora, habla de los dientes y se refiere a que son de marfil. Al decir esto, significa que son bien blancos, una forma delicada de usar el vocabulario.
  4. Tus labios son pétalos perfumados. Ejemplo de Metáfora que por los términos que se emplean: pétalos y perfumados, hacen referencia a que dichos labios llaman la atención, están coloridos y perfumados a la vez. Tal vez aquel que lo exprese los sienta delicados y muy agradables.
  5. El blanco algodón que surca el cielo.
  6. Tus dientes de perla.
  7. Tus ojos son negra noche.
  8. Tus pies son paletas congeladas.
  9. Tus abrazos, golpes de alegría.
  10. Tus ojos son dos verdes bofetadas.
  11. Los ríos que corrieron después de la lluvia de su rostro.
  12. Lava derramada de la punta de un volcán en erupción. Eso es la ira.
  13. Frágil cristal que se rompe con un leve roce...sí de fácil es que rompa en llanto.
  14. Un triste niño impotente frente al adulto abusivo que le roba su juguete preferido. Ese era yo cuando perdí a mi novia.
  15. Buitres sobrevolando la carroña, cuervos esperando llevarse cualquier objeto brillante, hienas esperando destrozar los despojos del león. Así eran los asistentes a mi funeral.
  16. Lindo sol que iluminas el día, lucero que adornas la noche, flor que adornas mi árido campo, estrella guía de mi camino errado, ven, deja que te abrace.
  17. Ya estoy en el rojo atardecer, en el triste ocaso, la luz de mi vida se oscurece.
  18. Una gran naranja asoma al alba detrás de la colina.
  19. Tu cabello es petróleo.
  20. Sus manos son ramas de ahuehuete.
  21. Estaba inmóvil, enraizado en el bosque contemplando el ocaso.
  22. Brasas al sancionarme, calidez cuando me aman, mares cuando lloran, luz cuando me miran, preciosas esmeraldas superiores al más fino diamante; mírame como sea, pero nunca dejes de mirarme.
  23. Caricias al oído. Eso es Mozart.
  24. Aves cantoras que entonan suaves himnos dedicados al Señor.
  25. Los conflictos se agudizan, suenan los tambores de guerra.
  26. Blancas perlas, sonrientes rubíes, Azules zafiros, raudal azabache. ¿Qué más puedo pedir?
  27. Albo lienzo manchado con sentimientos, amor y alegría, plasmados con un río de tinta y diestra mano.
  28. Y cuando la miré, mi fiera interior tornase en manso cordero, meloso gato que sólo quiere ronronear en su regazo mientras siente la caricia de su mano en la felina cabeza.
  29. Haz algo útil y deja en paz la caja idiota.
  30. ¿Información sobre mi Jefe? Aproximadamente la edad de Matusalem, lo buena gente de Lucifer y siempre dispuesto a tratar a sus empleados con la fraternidad de Caín. Muchas cosas se pueden inferir de estos ejemplos de metáforas, depende de quien las recibe. Son para estimular la imaginación de aquel que lee o escucha un poema, por ejemplo. Son una manera distinta de decir las cosas, de forma más agradable y con un toque especial para quien las recibe.
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La norma ortográfica del español solo admite hoy en la escritura la amalgama de las preposiciones a y de con la forma el del artículo, lo que da lugar a las contracciones al (<a + el) y del (<de + el):

  • ¿Has visto al conserje); Viene del cine.

La realización de estas contracciones es obligatoria, de forma que es incorrecto escribir las secuencias de el y a el. Solo si el artículo el que sigue a estas preposiciones forma parte de un nombre propio y se escribe, por ello, con mayúscula inicial, no se produce la referida contracción en la escritura:

  • Nunca he ido a El Cairo.
  • Tomó este fragmento de El amor en los tiempos del cólera.

Si en un enunciado coinciden dos secuencias consecutivas de la preposición de y el artículo el, no existe inconveniente para escribir las dos contracciones seguidas:

  • Quería aislar su balcón del del vecino.
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El buen uso de la B y la V es una de las cuestiones en ortografía que más quebraderos de cabeza da a la hora de escribir un texto en buenas condiciones. Por esta razón, vamos a explicar en unas breves líneas las reglas necesarias para su buen uso.

La letra B se utilizará sin excepción en los siguientes casos:

  • Usaremos la B, siempre, antes de una L o una R (Nublado, bronca) - Escribiremos siempre con B las partículas Bi, Bis, o Biz.
  • Emplearemos siempre la B en las palabras cuyos comienzos deriven de Bibli (de Biblión: libro, en griego), como biblioteca, bibliografía, etcétera.
  • Siempre que una palabra termine en Ble o en Bilidad, esa última partícula la escribiéremos con B (cuestionable, habilidad).
  • Siempre que una palabra termine en Bundo o Bunda, la escribiremos con B (tremebundo, abunda).
  • Todas las terminaciones del pretérito imperfecto de la primera conjugación de indicativo (Aba, Abas, Aba, Ábamos, Abais, Aban) se escriben con B, siempre (buscaban, jugaban, medraban).
  • La regla anterior es también aplicable a un verbo de la tercera conjuntación, como Ir (ibais, iban, ibas…)
  • Determinadas partículas, como Abs, Ob, Obs y Sub, siempre se escriben con B (absoluto, obtuso, obsceno, subterráneo).
  • Se escriben con B todas las terminaciones de verbos de la primera conjugación cuyo infinitivo finalizaba en Bir (concebir, percibir). Cuidado con confundir aquí la B y la V: no utilizaremos la B con los verbos de esa misma conjugación que terminen en Vir (hervir, vivir, servir).
  • Las partículas que significan bondad, como Bene y Bien, siempre van con B (benefactor, bienhechor).

La letra V se utilizará sin excepción en los siguientes casos:

  • Después de una consonante B, D o N, escribiremos siempre una V (obvio, advertir, envolver, advenimiento, invitar, etcétera)
  • En general, toda palabra que empieza por Eva, Eve, Evi o Evo irá con V (evanescencia, evitar, evapotranspiración, evento). Sin embargo, hay que ser cuidadoso a la hora de aplicar esta regla, pues existen excepciones: ébano, ebanista, ebanistería, etcétera.
  • Usaremos la V, siempre, en todas las palabras que comiencen por Vice o por Villa (Vicepresidente, Villanueva).
  • Los pretéritos de indicativo y subjuntivo, así como el futuro de subjuntivo de los verbos: Estar, Andar, Tener y los compuestos de los anteriores Desandar, Retener, Detener, Mantener, se escriben con V. De la misma manera, se escribe también con V el presente de indicativo y de subjuntivo y la segunda persona del sungular del imperativo del verbo Ir.
  • Toda palabra que termine en Viro, Vira, Voro y Vora se escribirá con V (triunviro, Tavira). Pero cuidado, pues hay una excepción: Víbora. La explicación es que esa palabra proviene del latín Vipera, y no tiene, por ende, ninguna relación con la terminación Vora.
  • Los adjetivos que terminen en Ava, Ave, Avo, Eva, Eve, Evo e Iva van siempre con V. Excepto, nuevamente una excepción, todos los derivados de Árabe.
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El uso de la "d" y de la "z" se debe explicar, por cuestiones de dicción, conjuntamente al uso de la "t". Uso de d, t y z. Hay cierta confusión entre estas letras a final de palabra o de sílaba debido a que la d final tiende a pronunciarse en la zona centro de España como z y en la zona de influencia catalana, y otras, como t. Reglas:

  • Se escriben con t final solamente algunas palabras de origen extranjero (la regla general es que en español no hay palabras acabadas en t); algunas admiten doble grafía (chalet/chalé, vermut/vermú): test, déficit, robot, superávit, entrecot.
  • Se escribe t delante de l, m y n, menos en adlátere, adminículo, administrar, admirar, admitir, admonición, cadmio y sus derivados y compuestos. Tanto la t como la d, delante de estas consonantes, están siempre en situación final de sílaba, salvo en algunas palabra mexicanas como tlachique y tlapalería. Ejemplos de esta regla son: atlas, algoritmo, etnia, atmósfera, ritmo, decatlón...
  • Se escriben con d final las palabras que en plural dan la terminación des: amistad (amistades), altitud (altitudes), abad (abades), bondad, ciudad, sanidad, mitad, voluntad, juventud...
  • Se escribe con d la forma imperativa plural (levantad); es muy corriente usar incorrectamente el infinitivo (levantar) en funciones de imperativo. Si al imperativo plural se le une el pronombre os, la d se pierde (levantaos): aprended, callad, pensad, conseguid, callaos, acostaos...
  • Se escriben con z final las palabras cuyo plural da la terminación ces: hoz (hoces), pez, voz, feroz, maíz, avestruz...
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Una duda en ortografía muy frecuente es si se debe escribir 'en torno' o 'entorno'.

Se trata de dos expresiones que suenan igual, pero cuya grafía es diferente.

  • En torno a: se trata de una locución preposicional que significa 'alrededor de' o, en sentido figurado, 'acerca de'. En este caso, siempre se escribe separado: "El argumento de este libro gira en torno a la polémica de los Gorg".

Un truco que nos puede ayudar es el siguiente: normalmente, cuando se escribe separado, decimos 'en torno a'. Si la preposición 'a' no aparece al final se tratará, probablemente, del siguiente caso:

  • Entorno: es un nombre formado a partir de la locución anterior. Un entorno es un ambiente, es decir, lo que rodea a algo, el lugar donde se sitúa algo. Por ejemplo: "El abogado crea una imagen clara del entorno en el que se produjo el crimen".

Para saber si se escribe junto, podemos tener en cuenta dos trucos:

  1. Al tratarse de un sustantivo, admite artículo y otros determinantes. Así, podemos decir: el entorno, un entorno, este Entorno, mi Entorno, algún Entorno, etc.
  2. También puede formar el plural (al tratarse de un nombre): los entornos.

Espero que susodichas notas, en torno a estas dos expresiones, os ayuden con la ortografía en todos los entornos en que os sea necesario.

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Este es otro caballo de batalla en ortografía a la hora de redactar un texto, incluso más que la B y la V, en parte porque se hace un mal uso tanto en medios de comunicación como en publicidad. Aún recuerdo un anuncio en plena calle, mientras tomaba un café, que hacía referencia a una academia de lengua y su texto era el siguiente: "SE DAN CLASES DE LENGUAGE".

USO DE LA G: ojo con las excepciones

  • Cuando la palabra comienza con “geo”, “leg”, “germ”, “gest”, “in”. Ejemplos: geografía, geometría, legión, germinación, gesticular, ingerencia, ingesta. Excepción: injerta.
  • Cuando en la palabra aparece el sonido “gen”. Ejemplos: gentío, agente, margen. Existen excepciones, como: avejentar o ajeno.
  • Cuando en la palabra, que es verbo, aparece el sonido “ge” o “gi”, y su infinitivo termina en “ger” o “gir”. Ejemplos: protegemos (proteger), dirige (dirigir). Excepciones: crujir, tejer, brujir.
  • Los compuestos y derivados de las palabras que se escriben con g. Ejemplos: generalmente (general), desprotegió (proteger).
  • Cuando la palabra termina en “gésimo”, “génico”, “genario”, “geneo”, “génico”, “genio”, “genito”, “gético”, “giénico”, “ginal”, “gineo”, “ginoso”, “gismo”, “gia”, “gio”, “gión”, “gionario”, “gioso”, “gírico”, “ógica”, “ígena”, “ígeno”, “igero”, “inge”, “gente”, “gencia”. Ejemplos: bigésimo, energético, indígena, ligero, magia, religión, lógica. Excepción: espejismo.
  • Después de “n” o “r”. Ejemplos: ángel, Argentina, engendro. Excepciones: extranjero, canje, monje, tarjeta.

USO DE LA J: ojo con las excepciones

  • Cuando en la palabra aparece “aje”, “eje”, “ije”, “oje”, “uje”. Ejemplos: ajetreado, ajedrez, ejército, ojeada. Excepciónes: Los verbos, conjugados, que en su modo infinitivo terminan en “ger”, “gir” (elegir, proteger); cuando luego de la combinación aparezca una “l”, “n” ó “s” (flagelación, agente).
  • Cuando la palabra termina en “aj”, “aje”, “eje”, “oj”, “jero”, “jera” y “jería”. Ejemplos:equipaje, relojero. Es muy común ver escrito "garage", pero se trata de un error inducido por otros idiomas.
  • Cuando los verbos, en su modo indicativo, no tengan “G” ni “J”. Ejemplos: “dije” (decir), “conduje” (conducir).
  • Cuando se necesite reemplazar la “g” por una cuestión de sonido. Es en las formas verbales cuyos infinitivos terminan en “ger” y “gir”, en la primera persona del singular del tiempo presente del modo indicativo, en la segunda persona del singular (usted) del modo imperativo y en todas las personas del tiempo presente del modo subjuntivo.
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La principal dificultad en el uso de i e y radica en el hecho de que la vocal i puede representarse por las letras i (i latina) o y (i griega). Como la primera es la empleada normalmente, nos detendremos a especificar únicamente aquellos casos en que pudieran confundirse. La y, en cambio, sólo representa el sonido vocálico de la i si va sola (conjunción y), delante de consonante (Ybarra) o en final de palabra (rey).

  • Se escriben con i las palabras que empiezan por este sonido seguido de consonante.

(no cuentan los nombres propios como: Induráin/Induráin; Iriarte/Yriarte,

Algunos Ejemplos: Iglesia, idea, imán, intacto, impresión, israelí, ibis, iluminar, insolación.

  • Si el sonido inmediato a la i en posición inicial de palabra (o de sílaba) es otra vocal, la i se consonantiza y se convierte en y. Se exceptúan las palabras que empiezan por h, además de otras como ión, iota, paranoia y sus respectivos derivados. Ejemplos de esta segunda regla son: yacer, yeso, yodo, yogur, yoyó, yonqui, mayor, bayeta, cobaya.
  • Se escriben con i las palabras agudas que terminan con este sonido en posición tónica: bisturí, sonreí, frenesí, esquí, aquí, salí, fui, vi...
  • Se escriben con y, además de la conjunción copulativa y, las palabras agudas que terminan con este sonido en posición átona: buey, ley, muy, guay, ¡huy!, hay, guirigay, rey, ¡caray!, verdegay...
  • El plural de las palabras de la regla 4 se resuelve mediante dos soluciones distintas. Así:
  • las palabras de introducción reciente, suelen formar su plural añadiendo una -s y convirtiendo la y en i: jerséis, samuráis, guirigáis, paipáis, espráis;
  • las palabras con más tradición en el habla forman su plural añadiendo -es y conservando la y: reyes, leyes, ayes, convoyes, bueyes.

Y... muy encantada estoy al poder saludar desde aquí, con mi mayor frenesí, ¡huy!, sí, pero sin guirigáis y con un bonito color carmesí.

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Por su sonoridad nasal y su grafía similar, estas letras tienden a confundirse delante de consonante. Hay, sin embargo, unas reglas de ortografía claras que permiten superar las dudas con mayor éxito que en otros casos.

  • Se escribe siempre m delante de 'p' y de 'b': estampa, trompa, obligo, hambre.
  • Se escribe siempre n delante de 'v': anverso, invento, convento, tranvía.
  • Se escriben con m delante de 'n' las palabras simples con estos sonidos, excepto perenne. Esta regla no incluye las palabras que llevan prefijos acabados en n-: en-, in-, cun-, con-, sin-, como ennoblecer, innoble, convivencia, sinnúmero, enmendar, inminente. Ejemplos de esta 3ª regla son: alumno, calumnia, indemne, insomnio, omnisciente, damnificado, solemne.
  • Se escriben con -m final las palabras latinas con -m final, o las extranjeras que han sido asimiladas sin modificaciones; en los demás casos, a final de palabra se escribe siempre n, como en camión o certamen. Algunos ejemplos son: álbum, módem, solárium, film, médium, réquiem, zoom, tótem, vademécum.
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Una de las cuestiones más "difusas" de la ortografía para la mayoría de personas, el uso adecuado de "porque", "porqué", "por que" y "por qué". Intentaremos resolver las dudas, aunque conviente practicar y leer a menudo ya que es fácil olvidarlo.

PORQUE:

Precede a la causa o razón de alguna cosa.

  • No lo hace porque no le conviene.
  • Vino a casa porque le apetecía.

Cuando equivale a "para que" es aceptado en sus dos formas.

  • Estudia porque le respeten.
  • Estudia por que le respeten.

PORQUÉ: Sustantivo que significa motivo, razón o causa

  • Desconoce el porqué de la situación.
  • No quiere explicar el porqué de su estado.

También admite plural: No existen porqués.


POR QUE: Equivale a por el cual, por las cuales, etcétera.

  • Son las leyes por que se rige la corporación.
  • Muchos fueron los motivos por que actuó así.

Puede usarse como preposición a por cuando el verbo, sustantivo o adjetivo así lo solicitan:

  • Me preocupo por que no le pase nada. Me preocupo por algo.
  • Vela por que su familia esté segura. Vela por algo.
  • Llegar a buen puerto pasa por que te esfuerces todos los días. Pasa por algo.

POR QUÉ

Se escribe por qué, en dos palabras y con tilde, cuando se pregunta el motivo de algo; equivale a decir por qué motivo/razón:

  • No entiende por qué lo hizo.
  • ¿Por qué no lo dijo?
  • ¿Por qué no ha venido nadie?.

También se admite como equivalente a por cuál: No sé por qué opción decantarme.

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