Hoy os traigo la receta de una tarta muy conocida, la Tarta Sacher. Se trata de una tarta de chocolate típica de Austria: dos bizcochos de chocolate y, entre ellos, una capa de mermelada de albaricoque, todo ello recubierto de un glaseado de chocolate. Suena bien, ¿verdad?

Un poco más de culturilla: su creador fue Franz Sacher, un por entonces aprendiz de repostería que inventó esta tarta y, años después, fundó el hotel Sacher, donde se puede saborear un trozo de la original Sachertorte.

Mientras ahorramos para poder viajar a Viena y merendar en el Hotel Sacher, intentamos reproducir esta tarta de la mejor manera posible en casa!! Jaja

Está riquísima y es una tarta perfecta para alguna celebración, así que si tenéis cerca algo que celebrar… ¡os recomiendo esta receta!

Ingredientes para un molde redondo de unos 23 a 27 cm de diámetro (receta de De Uvas a Peras)

Para el bizcocho:

  • 6 huevos, separadas las claras y las yemas
  • 130g de chocolate negro
  • 130g de mantequilla
  • 200g de azúcar blanco
  • 14g de levadura en polvo (un sobrecito)
  • 130g de harina
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Una pizca de sal

Para el relleno y el almíbar:

  • Mermelada de albaricoque (yo para el relleno usé un bote entero de 350g)
  • Tres cucharadas soperas más de mermelada de albaricoque
  • Tres cucharadas soperas de agua

Para la cobertura:

  • 250g de azúcar
  • 120ml de agua
  • 300g de chocolate
  • 80g de mantequilla

Lo primero es lo primero. Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo y engrasamos el molde que vayamos a usar.

Bizcocho:

Ponemos a derretir el chocolate al baño maría (importante, si no se nos podría quemar). Esto es, poner en un cazo agua a calentar, y encima del agua un bol de cristal que será donde pongamos el chocolate, que se derretirá por el efecto del calor del agua calentándose.

Cuando esté derretido el chocolate, apartamos del fuego y echamos la mantequilla hasta que se derrita por el calor del chocolate. Dejamos templar la mezcla y después añadimos las yemas, moviendo muy rápido con las varillas para que no se cuajen. Echamos el extracto de vainilla y removemos. Ahora reservamos esta mezcla para luego.

Ahora, con nuestra batidora de varillas o nuestro robot de cocina, echamos las claras y el azúcar blanco, y empezamos a montar las claras hasta que lleguen a punto de nieve.

Cuando ya estén, echamos la mezcla de chocolate poco a poco a las claras montadas, despacito y con movimientos envolventes con una espátula, sin darle mucho trote a la mezcla.

Cuando ya esté mezclado totalmente, incorporamos la harina, levadura y sal tamizadas previamente, poco a poco también, en dos o tres veces más o menos, y mezclamos muy bien.

Echamos la masa en el molde que vayamos a usar y metemos al horno unos 40 o 45 min, cuando pinchemos con un palillo y éste salga limpio, es que ya estará. Empezad a mirar y pinchar el bizcocho a partir de los 35-40 min, porque dependiendo del horno se hará antes o después.

Una vez lo saquemos, lo dejamos enfriar y después lo cortamos por la mitad. Lo rellenamos con la mermelada de albaricoque (unos 350g o 400g). Ponemos la otra capa de bizcocho por encima y la empapamos con el almíbar que vamos a preparar.

Almíbar:

Ponemos tres cucharadas soperas de mermelada de albaricoque en el vaso de la batidora junto con tres cucharadas soperas de agua y lo batimos bien. Metemos esa mezcla un minuto al microondas y después echamos ese almíbar por encima de la capa de bizcocho.

Cobertura:

Por último, vamos a preparar la cobertura. En un cazo echamos el agua con el azúcar, y ponemos a calentar a fuego medio hasta que se disuelva por completo el azúcar. Después, echamos el chocolate y vamos dejando que se derrita al calor del fuego y, cuando el chocolate ya se haya derretido, sacamos del fuego y ponemos la mantequilla para que se deshaga con el calor residual. Una vez todo ello es homogéneo, echamos la cobertura por encima del bizcocho que ya hemos preparado previamente.

Para no manchar mucho, podemos poner el bizcocho encima de un “pedestal” y este pedestal, a su vez, dentro de una fuente/cacharro/molde, así cuando echemos la cobertura de chocolate por encima de la tarta, como irá cayendo (por el efecto de la gravedad y eso), caerá dentro de la fuente y no en la encimera, o el suelo… o vete tú a saber.

Bueno, pues después de haber puesto por encima la cobertura, traspasamos con mucho cuidado a un plato y ya está! Yo la decoré con fresas porque me encantan y justo había en casa, pero podéis decorarla como queráis y como más os guste!

Siento que la explicación sea tan larga, pero ya sabéis que me gusta explicar bien las cosas! Y si aun así no las he explicado bien… Pues preguntadme lo que sea!!

¡Hasta la próxima y muchas gracias por leerme!

Enlace al Artículo original con imágenes: Tarta Sacher o Sachertorte - Caprichos Al Horno

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Que se acerca la famosa festividad de Halloween es indiscutible. Que celebrar Halloween aquí es como si en EEUU celebraran la Virgen del Rosario también lo es. Pero oye, ¿qué pasa si este día nos lo tomamos como pretexto y excusa para hacer unas cuantas recetas ricas usando el famoso ingrediente representativo de Halloween, la calabaza?

Todo hay que decirlo, las recetas que os voy a subir por aquí hechas con calabaza dan miedo por lo buenas que están, no porque sean terroríficas ni lleven merengue en forma de fantasma o sirope de fresa a modo de sangre. Y eso es así.

Bueno, vamos a empezar con unos buñuelos de calabaza. Llevaba muchísimo tiempo queriendo hacerlos, pero nunca me animaba. Por fin me armé de valor e intenté seguir la receta de mis queridísimos youtubers de “El Forner de Alella” (luego os dejo el link al vídeo más abajo). Son de lo mejor y explican las recetas que da gusto.

Yo os voy a escribir aquí mi experiencia con los buñuelos, pero os recomiendo que vayáis a ver su vídeo (su canal en general) y veáis el paso a paso.

Me quedaron muy crujientes y con un aspecto envidiable, pero el sabor no me acababa de convencer (ahora os cuento por qué). Soy muy exigente conmigo misma y había algo que no acababa de gustarme del todo, pero bueno, le di a probar uno a mi padre y decía que le gustaban, que terminase de hacer toda la masa. Así que así lo hice.

Después, cuando ya había hecho toda la masa, llegó mi hermano a la cocina y le pedí que por favor probase uno a ver qué le parecía. También le gustaron.

Luego, una vez limpié la cocina y dejé los buñuelos en una bandeja allí, llega mi hermana a mi habitación con la boca llena y me dice “estoghfh estájfhgf muyfggh buenoggh”, con medio buñuelo en la boca y medio en la mano.

Por último, por la noche mi madre me dijo que no sabía de qué hablaba, si estaban buenísimos y exquisitos. Total que me pongo a pensar que oye, a lo mejor no estaban tan mal como yo pensaba. Y efectivamente, luego los volví a probar y a la mañana siguiente también, y me gustaron bastante más.

La cosa es que yo usé puré de calabaza casero, el cual para hacerlo tienes que exprimirle todo el agua, por lo que queda mucho más espesito de lo que yo lo necesitaba para la receta, pero claro no tenía ni idea de eso así que lo usé igualmente. ¿Qué pasa? Pues que al ser más espeso el puré de calabaza, la masa en general se hará más espesa y admitirá menos harina de la que la receta indicaba que había que poner. Por lo tanto, puse todos los ingredientes iguales pero la mitad de harina, porque al ser más espesa la masa ya no admitía más harina ya que si no se iba a quedar espesísima la masa y no debe tener esa textura. Los sabores entonces como que estaban mucho más intensificados, tanto, que el agua de azahar que le puse a la masa se notaba muchísimo (al menos en mi opinión) y eso es lo que no me terminaba de convencer.

Pero al parecer a nadie le resultaba un problema. Yo luego los probé intentando ser objetiva y la verdad es que cada vez me iban gustando más, así que dije, ¿por qué no?

Hay mucha gente que sólo sube sus recetas cuando están absolutamente perfectas para ellos, a su gusto. Podríamos llegar a decir que eso es lo totalmente correcto, pero yo pienso que para gustos los colores, que no todo le gusta a todo el mundo y que quizás algo que a ti no te acaba de convencer a otros les encanta. La cuestión es que si yo subo esta receta y os cuento todo este rollazo es para que veáis qué opciones tenéis, de añadirle más de un ingrediente o menos, de no ponerle algún ingrediente, de modificar según os vaya gustando a vosotros, porque esto no son ciencias exactas.

Igual que a mi familia le gustaron estos buñuelos, a vosotros también podrían gustaros, y por eso os voy a dejar aquí con el paso a paso que yo hice y los ingredientes que yo utilicé.

Ingredientes para muuuuchos buñuelos (salen muchos, así que si no queréis tantos usad la mitad de ingredientes):

  • 400 gramos de puré de calabaza casero (como os digo, a éste se le ha escurrido grandísima parte del agua que tiene la calabaza, por eso quedará espesito)
  • 425 gramos de harina (en un principio, pero yo usé la mitad, ya que mi masa era más espesita que la de la receta original y le puse solamente la necesaria para que se quedara con la consistencia adecuada, por eso tendréis que ir probando y no echarla toda de golpe)
  • 125 ml. de agua
  • 20 gramos de azúcar
  • 7 gramos de sal
  • 25 gramos de levadura de panadero
  • La ralladura de media naranja
  • agua de azahar (es opcional, pero si le queréis echar echadle solo una cucharadita de café, no más, le da un toque muy rico y muy especial pero si os pasáis pues a lo mejor notáis que ese sabor eclipsa a todo lo demás y no tiene gracia)

Ponemos el agua en un vaso y la templamos. Cuando esté templadita (ni caliente ni fría) echaremos la levadura desmigada y removeremos hasta que se disuelva.

En un bol echamos el puré de calabaza, el agua con la levadura disuelta, el azúcar, la sal, la ralladura de naranja y la cucharadita de agua de azahar. Removemos bien.

Después vamos a ir añadiendo harina tamizada poco a poco hasta que veamos que queda una masa blanda, como chiclosa, muy pegajosa. No queremos que se espese. (Para ver una referencia de cómo es la textura que os digo, ved el vídeo, se aprecia muy bien).

Una vez hayamos obtenido la textura deseada y lo hayamos mezclado todo bien, tapamos el bol con papel film y dejamos reposar unos 15-30 min. Pasado ese tiempo la masa seguirá blanduja y de muy mal manejo, pero es así, es lo que hay.

Para manejarla bien podemos untarnos las manos en aceite o en agua, o usar una cuchara (yo opté por esto último).

Ahora vamos a poner aceite de girasol en una sartén y cuando esté bastante caliente vamos echando trocitos de masa del tamaño que queráis. Es conveniente que vayáis haciendo pruebas con trocitos chiquititos para ver si se fríen, si se queman… etc

Vamos friendo los buñuelos hasta que estén doraditos, más o menos a fuego medio-alto, después los pasamos a papel absorbente y acto seguido los rebozamos en azúcar.

Ay madre el testamento que os he soltado, pero me parecía importante comentaros todas y cada una de las palabras aquí escritas, que conste.

Así que no os doy más palique, espero que los hagáis porque la verdad es que la textura es espectacular, crujientitos por fuera y blanditos por dentro!!

Hasta la próxima!!

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No hace falta más que mirar las fotos para darse cuenta de que son las tortitas más esponjosas del mundo entero, que son perfectamente gorditas e incluso puede llegar a apreciarse en la foto lo blanditas y “fluffy” que son. Son espectaculares. De hecho, yo las tortitas siempre las como con algún topping o sirope, pero éstas me las comí tal cual, no les hacía falta nada.

Lo que sí que les puse fue chips de chocolate a la mitad de la masa, para que así me salieran con y sin pepitas. Ya sabéis que uno de los motivos de mi felicidad en esta vida es el chocolate y claro, no podía dejar de poner chocolate en esta ni en (casi) ninguna receta.

Además, se puede considerar una receta exprés ya que la masa se hace en 5 minutos y se cocinan en unos 10 minutos, ¿qué más queréis?. Una receta de las mejores tortitas del universo y que se prepara en menos de 20 minutos para poder agenciaros un buen desayuno o merienda. No hace falta dejarlas reposar ni ná de ná.

Receta Tortitas Esponjosas

La receta da para comer 3 o 4 personas, pero si queréis menos cantidad simplemente dividid los ingredientes en dos y listo.

Bueno, voy a dejar de escribir y os voy a poner la receta. ¿Preparados?

Ingredientes para unas 10 tortitas medianas

  • 210 gramos de harina
  • 100 gramos de azúcar blanco
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo (15 gramos)
  • 225 ml. de leche
  • 1 cucharada (14 gramos) de vinagre blanco
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas (28 gramos) de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de sal (o una pizca)
  • Una pizca de canela en polvo
  • Chips de chocolate al gusto (opcional)

En primer lugar vamos a poner en la leche la cucharada de vinagre blanco y vamos a dejar reposar unos 5 minutos.

Ahora, vamos a poner los ingredientes secos por una parte y los líquidos por otra.

Ponemos la harina, el azúcar, la levadura en polvo, la sal y la canela en un bol. Mezclamos muy bien.

En otro bol ponemos los huevos y batimos un poco, ahora echamos el aceite y la leche ya reposada junto con el vinagre. Removemos bien hasta que nos quede homogéneo.

Ahora añadimos los ingredientes líquidos a los secos y movemos con unas varillas lo suficiente como para eliminar los grumos, no más. A continuación echamos los chips de chocolate, tened en cuenta que se van a quedar en el fondo así que antes de echar masa a la sartén removed bien para que se repartan los chips.

Receta Tortitas Esponjosas

Cuando ya tengamos la masa (¿veis qué sencillo?) preparamos una sartén y la engrasamos con aceite o mantequilla y ponemos el fuego medio hasta que la sartén se caliente. Una vez esté caliente, echamos un poco de la masa y esperamos como 1 minuto o hasta que veamos que en la superficie hay bastantes burbujitas. Cuando hayan salido las burbujitas es la hora de darle la vuelta a la tortita y cocinarla por el otro lado, pero tardará mucho menos, unos 20 o 30 segundos.

Tened en cuenta que la primera tortita siempre se suele desechar porque es la que digamos que es la de prueba y está preparando la sartén para las demás.

A partir de la segunda todas nos saldrán tan preciosas como las de las fotos.

Repetimos el proceso hasta que hayamos terminado. Una vez las tengamos podemos comérnoslas tal cual o ponerles azúcar glas, siropes varios, la mermelada que más os guste, Nutella (mi preferido)… Como yo digo siempre: ¡¡Imaginación al poder!!

Espero que os haya gustado la receta y sobre todo que la hagáis y os guste!! Es una receta sencillísima y que merece muchísimo la pena de verdad!!

Hasta la próxima!!

Enlace al Artículo Original: Las Tortitas más esponjosas del Mundo - CaprichosAlHorno

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La receta está sacada del libro “¿Hacemos pan?” de Ibán Yarza y Alma Obregón. Soy fan total de cualquier libro en el que intervenga Alma, ya sea de repostería, de panadería, de deporte, de animales o de pepinillos en vinagre… De lo que sea, fan total y absoluta de su trabajo.

Imaginaos la masa creciendo en el horno, tostándose, rellena de Nutella derritiéndose con el calor, crujiente por fuera y tierna por dentro… Bueno ya paro, que parece que estoy relatando la escena de una película X.

Sea lo que sea, en la receta os voy a enseñar cómo elaborar una masa casera para nuestra trenza y que, lejos de mitos e historias, es bien fácil y agradable de realizar.

Ingredientes para la masa:

  • 430g de harina (normal, de la que usamos siempre para los bizcochos y demás)
  • 7g de levadura de panadería seca (no es ni la normal de Royal que es un polvito blanco ni esa que viene en bloques, es una que viene en sobres y que son como semillitas, es granulada y de color marroncito claro, suele venir en sobres de 7g, yo la compro en el Lidl).
  • 20 gramos de azúcar blanco
  • 25 gramos de mantequilla
  • Media cucharadita de sal
  • 1 huevo
  • 180 gramos de leche entera

En un cazo ponemos la leche, la mantequilla cortada a cubitos, el azúcar y la sal y removemos a fuego medio-bajo hasta que la mantequilla se derrita por completo. No debe hervir ni estar muy caliente, ya que el paso posterior es echar el huevo y no queremos que se nos cuaje por el calor. Por ello, si cuando se ha derretido ya la mantequilla está todavía muy caliente como para echar el huevo pues removemos un poquito fuera del fuego hasta que se temple la mezcla.

Ahora sí, añadimos el huevo y con unas varillas mezclamos hasta que se integre todo bien. En un bol grande ponemos la harina y la levadura, mezclamos bien, y añadiremos la mezcla de leche, todavía un poco templada (necesitemos que no esté fría del todo porque esta levadura se activa con el efecto del calor).

Si lo vas a hacer a mano, primero mezcla bien con una cuchara y después, con las manos bien limpias, amasa en la encimera sobre un poquito de harina hasta obtener una bola homogénea, elástica y suave. Si estás haciéndolo con el robot amasador, simplemente ponle el gancho amasador y amasa durante 5 minutos.

Una vez esté la masa lista, la dejamos reposar en un bol engrasado con un poquito de aceite (para que no se pegue a las paredes) y tapado con papel film durante al menos una hora.

Se tiene que dejar reposar en un lugar más bien cálido (no de que haga calor, sino que no haga frío) y alejado de corrientes. Yo dejo reposar las masas dentro del horno, apagado por supuesto.

Transcurrido ese tiempo veremos cómo la masa ocupa prácticamente el doble. Precalienta el horno a 180º y pon en una bandeja de horno una hoja de papel de hornear (papel vegetal).

Ahora, echamos un poco de harina sobre la encimera y ponemos ahí la masa para estirarla. La estiramos con un rodillo hasta formar un rectángulo de unos 45x30 centímetros aproximadamente. Es importante que la masa quede finita, ya que vamos a dejar que repose un rato más por lo tanto crecerá más y se hará más gruesa, y no es lo que queremos.

Ahora es el turno de la Nutella. Ponemos por encima de la masa un buen pegote y extendemos, tratando de no llegar a los bordes porque si no luego, a la hora de enrollar la masa, se nos saldría y sería un poco desastre.

Trenza de Nutella, crujiente y tierna al mismo tiempo

Una vez extendida la capa de Nutella, por el lado largo del rectángulo empezamos a enrollar con cuidado, intentando hacer un rollo lo más apretadito posible.

Cuando tengamos el rollo hecho, cortamos con un cuchillo el rollo por la mitad, longitudinalmente ¿eh? Es decir, haciendo un corte a lo largo, pero dejando un extremo del rollo sin cortar, es decir dejando sin cortar unos 2 o 3 centímetros, que será desde donde empiece nuestra trenza.

Ahora coge las dos mitades del rollo y ve trenzándolos con cuidado. El lado derecho sobre el izquierdo y así sucesivamente. Cuando llegues al final, pega bien los extremos de la trenza que se han quedado sueltos con un poco de leche o huevo batido, para que no se despegue en el horneado.

Cuando ya tengamos lista nuestra trenza, dejaremos reposar sobre la bandeja de horno que habíamos preparado antes, unos 30 minutos, tapada con papel film. Esta vez no la puedes dejar reposando dentro del horno, ¡que ya está precalentado!

Por último, pincela la trenza por encima con leche y mete al horno durante 20 minutos. Cuando esté doradita y, al pinchar con un palillo, éste salga limpio y no se pegue, ya podrás sacar la trenza del horno.

Déjala entibiar y sírvela aún calentita acompañada de una bola de vuestro helado favorito, si es de vainilla mucho mejor. ¿Os apetece el plan?

¡¡Espero que os haya gustado esta receta tanto como a mí y que probéis a hacerla!!

¡Hasta la próxima!

Enlace al Artículo original: Trenza de Nutella: Crujiente y Tierna al mismo tiempo

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Hoy tenía la tarde libre y, cómo no, me he puesto a hornear, ya que lo echaba muchísimo de menos y ya tocaba. Eso sí, no me he complicado la vida y me he decantado por un bizcocho clásico de leche evaporada que sabía que iba a gustar a todos y cada uno de los miembros de mi casa, ya sabéis que a mí lo que más me gusta es la repostería tradicional y hacer bizcochos que además queden así de jugosos, esponjosos, blanditos… Es mi debilidad.

¡Casi ni me acordaba de cómo se entraba aquí! Menos mal que hoy me he animado a subir una receta que si no se me olvida del todo!! Estoy desaparecida en combate pero es por una buena causa, sin embargo dentro de alrededor un mes tengo planeado ponerme en marcha otra vez con muchas recetas ricas ricas para poder compartirlas con vosotros…

Necesitamos ingredientes súper básicos y que podemos encontrar muy fácilmente y el resultado quedará muy muy bien, ya veréis. La receta la he sacado del blog de Su de Webos Fritos, que el otro día ojeándolo la vi y dije “no se me puede escapar”!!

Ingredientes (para un molde de unos 25cm de diámetro aprox.):

  • 250g de azúcar blanco
  • 70g de aceite de oliva suave
  • 4 huevos (claras y yemas aparte)
  • 200g de leche evaporada (podéis encontrarla en cualquier supermercado, es de la marca “La Lechera”)
  • 250g de harina
  • 12g de levadura tipo Royal
  • La ralladura de un limón (preferiblemente grande)
  • Unos chips de chocolate para poner por encima (opcional)

Cuando preparemos todos los ingredientes, separaremos las yemas de las claras. Ponemos la leche evaporada y el azúcar en un bol y empezamos a batir con las varillas eléctricas a velocidad alta unos 5 minutos hasta que se quede una cremita espesa (y deliciosa) y se aclare.

A continuación incorporamos las yemas, la ralladura de limón y el aceite y seguimos batiendo otros 5 minutos hasta que se vuelva a aclarar la mezcla. Echamos ahora la harina tamizada junto con la levadura y mezclamos solamente hasta que se integre, no más. No hace falta sobrebatir, sólo así (entre otras cosas) conseguiremos la esponjosidad que queremos.

Montamos ahora las claras. Les ponemos una pizca de sal antes de montarlas y batimos con las varillas hasta que estén firmes.

Ahora vamos echando poco a poco las claras sobre la masa que ya teníamos y vamos integrando con movimientos envolventes, añadiendo de poquito en poquito las claras montadas.

Una vez tengamos una masa homogénea y esponjosa, sin grumos de las claras, vamos a dejar reposar 5 minutitos en el bol, mientras nuestro horno se calienta. Para ello pondremos el horno a una temperatura de 170 grados.

Cuando el horno ya haya llegado a la temperatura, vertemos la masa en el molde elegido previamente engrasado (engrasadlo como queráis, yo en mi caso uso spray desmoldante). Echamos los chips de chocolate por encima a lo loco, cuantos más mejor. Metemos en el horno entre 35 y 45 minutos, esto dependerá de la potencia de cada horno.

Al llegar a los 35 minutos veremos que se ha dorado la superficie, pinchad con un palillo para comprobar si está hecho o no. Si no está hecho ponéis 5 o 10 minutitos más y volvéis a comprobar. Así hasta que el palillo salga limpio.

Espero que os haya gustado esta receta, que la hagáis y que la disfrutéis tanto como yo!!

Hasta la próxima!!

Enlace al Artículo Original: Bizcocho de Leche Evaporada - Caprichos Al Horno

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Mirad lo que os traigo hoy! Sí señor, una receta salada! Si tuviese que elegir entre dulce o salado elegiría, sin lugar a dudas, dulce, por y para siempre. Pero el queso es mi otro gran amor platónico, y por eso hoy os traigo esta receta tan sencillísima y tan riquísima.

Encontré esta receta de casualidad en el canal de Youtube de “El Forner de Alella”, ya os he hablado en alguna ocasión de ellos. Y vi que tenía en casa todos los ingredientes necesarios para hacerlos, por lo que dije oye, ¿y por qué no?

Me puse a hacerlos y la verdad es que se hacen bastante rápido, son muy sencillos y quedan buenísimos, se nota que son caseros!!

Yo adoro, en particular, el queso parmesano, así que para espolvorear los palitos usé, aparte del queso emmental, queso parmesano y también orégano para que le diese un toque más especial.

Bueno, aquí os dejo los ingredientes, a mí me salieron con estas cantidades unos 30 palitos.

Ingredientes para unos 30 palitos de queso aproximadamente (Receta de “El Forner de Alella”):

  • 250g de harina normal (de la que usamos para los bizcochos mismamente)
  • 110 ml de agua
  • 60 gramos de queso emmental rallado
  • 25 ml de aceite de oliva virgen
  • 12 gramos de levadura de panadero (yo la compro en Mercadona, en la sección de las mantequillas y margarinas, viene empaquetada en dos paquetitos de 25g cada uno)
  • 8 gramos de sal
  • 1 pizca de azúcar
  • Queso emmental rallado, parmesano en polvo y orégano para espolvorear los palitos antes de meterlos al horno

En primer lugar vamos a entibiar el agua un poquito y desmigaremos la levadura en ella. Vamos a echar la pizca de azúcar también y a remover bien con una cucharita hasta que la levadura y el azúcar se disuelvan del todo en el agua.

Después, en un bol, echaremos la harina tamizada y añadiremos a continuación el agua con la levadura+azúcar disueltas, el aceite, el queso emmental rallado y la sal.

Una vez tengamos todos los ingredientes en el bol, empezamos a mezclarlos todos con una cuchara de madera hasta que tengamos una mezcla sólida y como si fueran migas de pan, entonces podremos ya amasarla utilizando las manos, mucho más cómodo.

Vamos a ir aplastando y amasando bien la masa con las manos. Veremos que la masa que obtendremos no es nada pegajosa y se despega súper bien del bol.

Sacamos la masa del bol y, sobre la encimera, vamos amasándola durante unos 5-10 minutos hasta que la masa sea más o menos lisa y esté trabajada (de todas maneras, os dejaré el link del vídeo bajo para que veáis qué aspecto tiene que tener, cómo amasar… En fin, todo, porque la verdad es que lo explican genial).

Una vez tengamos la masa lista, hacemos una bolita alargada con ella y la dejamos reposar una media hora tapada con un paño.

Cuando haya pasado ese tiempo, cogemos un rodillo y estiramos la masa hasta formar un rectángulo cuyo grosor sea como de 1 centímetros aproximadamente. Cuando tengamos el rectángulo, cortamos los bordecitos para hacer el rectángulo perfecto e igualarlo y empezamos a hacer tiras de la anchura de un dedo aproximadamente. Estas tiras podemos hacerlas con un cuchillo o con un cortapizzas.

Cada una de esas tiras las vamos poniendo, con un poco de separación entre ellas, en una bandeja a la que le habremos puesto un papel de hornear. Yo usé dos bandejas, me cupieron unos 15 palitos en cada una (bajo hay foto de una de las bandejas en el horno, para que veáis más o menos la separación y la anchura de las tiras).

La masa que hayamos cortado para dejar el rectángulo igualado la volvemos a usar ¿eh? La juntamos toda y volvemos a hacer un rectángulo con el rodillo y volvemos a hacer lo mismo hasta acabar con la masa.

Por último, pintamos los palitos con aceite con ayuda de un pincel, espolvoreamos esas tiras con queso emmental, queso parmesano y orégano y metemos al horno precalentado a 200º. Nada más meterlos en el horno bajamos la temperatura a 180º y dejamos unos 15 o 20 minutos, hasta que se doren un pelín y veamos que ya están hechos y la cocina entera huele de maaaaaravillaaaa!!!

Dejamos enfriar sobre una rejilla y después nos comemos los palitos crujientes y riquíiiiisimos!!
Ya veis que la receta no tiene complicación alguna y si tenéis alguna duda me preguntáis lo que queráis o también podéis preguntárselo a ellos, porque son un amor y responden siempre y con una amabilidad que para qué!!

Aquí os dejo el link al vídeo en el que hacen estos palitos de queso:



Espero que os haya gustado la receta y que la hagáis!!

¡¡Hasta la próxima!!


Enlace al Artículo Original: Palitos de Queso: El Snack Perfecto - Caprichos Al Horno

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Bueno, hoy os traigo otra receta express. Express pero que MUY express. Probablemente la receta más fácil que haya subido y pueda llegar a subir a lo largo de la historia. Es una pizza express de Nutella y no tiene más vuelta de tuerca, y es especial para los fines de semana que no queréis complicaros la vida pero os apetece merendar algo rico rico.

Para ello necesitaremos una tortita de estas mexicanas para hacer fajitas y Nutella. Sí, así es, ya está. Parecerá una receta para tontos, ya, pero hay mucha gente (me incluyo) que no sabe que estas tortitas para fajitas pueden ser utilizadas para tal uso, o simplemente no han caído en ello. Digo que me incluyo porque hasta hace un par de meses yo no lo supe y ahí es cuando empecé a utilizarlas como base de pizza.

Al igual que podéis hacerlas dulces, también podéis hacerlas saladas. Por ejemplo, la primera vez que las hice fueron saladas, unas pizzas para la cena. En la primera base puse un poquito de tomate triturado y un poco de queso, y puse otra fajita encima pegada con el tomate, y ésa sí que la cubrí bien con tomate, con queso, puse un poco de pavo, de atún, de queso de cabra, un poco de pimiento del piquillo… Vaya, lo que había por el frigorífico. Y puedo prometer y prometo que menuda pizza salió tan rica!!

Pues lo mismo pero en dulce, y ¿cómo? Pues obviamente con uno de los ingredientes estrella del blog, la Nutella. Como veis, es un ingrediente súper manido para las recetas express, porque cualquier cosa así rápida que podamos hacer, si lleva Nutella es muchísimo mejor (como todo, en realidad).

Ingredientes

Simplemente necesitamos:

  • 2 tortitas para fajitas (utilizaremos 2 por pizza)
  • Nutella
  • Azúcar moreno para espolvorear (o lo que queráis, azúcar glass, azúcar blanco, lacasitos… imaginación al poder!!)

Para ver el proceso que os escribo aquí pero gráficamente podéis fijaros en las fotos, pero vamos que no tiene nada de complicación, es lo más sencillo que os podéis echar a la cara.

Precalentamos el horno a 180º.

Vamos a coger una tortita y a ponerle un poco de Nutella en el centro. Ponemos la otra tortita por encima y ahora sí, vamos a untar bien con Nutella, dejando un huequito en los bordes para que no se desborde.

Por último, espolvoreamos con azúcar. Ponemos en una bandeja de horno con papel vegetal y metemos al horno durante unos 10 o 15 minutos o hasta que tenga el punto que a nosotros nos guste, más doradita o menos. A mí me gusta crujiente y doradita.

y… A COMER!! Una rica merienda o desayuno y en 20 minutos como máximo.

Espero que os haya gustado!!

Hasta la próxima!


Enlace al Artículo original: Receta Pizza Express de Nutella - Caprichos Al Horno

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Hoy os traigo una receta de las de toda la vida, un bizcocho de yogur pero a mi manera. Está buenísimo, bueno, decir que está buenísimo es quedarse corto, tiene un sabor tan especial que no podía desperdiciar la oportunidad de compartir esta receta con vosotros!

Tenía un yogur griego de fresa ahí solito en la nevera y digo… ¿qué hago contigo, a ver? Me dijo que hiciese con él un bizcocho así que le hice caso e hice un bizcocho de yogur con un yogur griego de fresa. Además es el yogur perfecto para hacer este bizcocho porque es súper cremoso, lo que le va a dar esa textura tan perfecta a nuestro bizcocho.

Saqué la receta base de “Las recetas de MJ” y luego ya le fui añadiendo yo más ingredientes como la miel, la canela o los chips de chocolate, además de ponerle por encima la capa de chocolate, claro. En serio, estoy escribiendo acerca del bizcocho y se me hace la boca agua…

Qué más os puedo decir… Pues veamos, el molde que vayáis a usar puede ser el que sea, del diámetro que tengáis, siempre y cuando no sea muuuy pequeño tipo 20 o 18 centímetros porque si no se os desborda, pero a partir de 22 centímetros podéis usar el que queráis, la diferencia está en que os quedará más alto o más bajito el bizcocho. Para que os sirva de referencia, yo usé un molde de 26 centímetros.

Además, en este bizcocho no se miden los ingredientes por gramos sino por medidas del yogur, es decir nosotros pondremos el yogur en un bol y el vasito de yogur lo utilizaremos como medida para los demás ingredientes. Si pongo “2 medidas de yogur” son dos vasitos del ingrediente que ponga.

Sin más dilación, voy a compartir con vosotros esta receta tan fácil pero con un resultado espectacular. Vamos a ver qué necesitamos.


Ingredientes

  • 3 huevos
  • 1 yogur griego de fresa (125g)
  • 1 medida de aceite de oliva suave
  • 2 medidas de azúcar moreno
  • 3 medidas de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo (16g)
  • 1 cucharada sopera de miel (bien colmada)
  • 1 cucharadita (5g) de canela en polvo
  • 120 gramos de chips de chocolate, previamente enharinados para intentar que no se nos queden en el fondo del bizcocho

Para la Cobertura

  • Chocolate negro (no sé qué medida puse yo, simplemente había una tableta empezada y la usé, pero poned la cantidad que más os apetezca, cuanto más chocolate más cobertura)
  • Un chorrito de nata para montar

Vamos a empezar poniendo los huevos en un bol y los batiremos a máxima velocidad hasta que doblen su volumen y se hayan aclarado bastante. Echamos el yogur, el aceite y la miel. Volvemos a batir con las varillas para que se incorporen bien todos los ingredientes.

Después echamos las 3 medidas de harina junto con la levadura y la canela, todo tamizado (pasado por un colador). Echamos también las 2 medidas de azúcar moreno y volvemos a batir con las varillas lo justo como para que todo esté integrado ya que no queremos sobrebatir la masa.

Ahora, vamos a terminar de mezclar y remover con una espátula o lengua de gato para asegurarnos de que no queda nada en el fondo del bol y está todo bien integrado. Precalentamos el horno a 180 grados.

Vamos a dejar la masa reposando unos 15 minutos o media hora, en el mismo bol.

Una vez ha pasado ese tiempo ponemos nuestra masa en el molde que vayamos a usar previamente engrasado y metemos al horno unos 30 minutos. Este tiempo es orientativo, dependerá de cada horno. Por eso, a los 30 minutos metemos un palillo en el centro del bizcocho y si sale limpio lo sacamos del horno pero si sale húmedo programaremos 10 minutos más. Pasados esos 10 minutos, haremos lo mismo con el palillo y si sale húmedo lo programaremos 10 minutos más. Así hasta que salga limpio.

Al sacarlo del horno, lo dejamos reposar 5 minutos en el molde y después desmoldamos y dejamos enfriar del todo el bizcocho sobre una rejilla.

Mientras se enfría preparamos la cobertura, que simplemente es poner el chocolate a fundir en un cazo y añadir nata hasta que veamos que coge la consistencia que nos gusta para la cobertura. Añadimos nata para que cuando el chocolate se enfríe no se quede duro como una piedra sino que sea una cobertura untuosa y no dura. Una vez la tengamos ya hecha se la ponemos por encima al bizcocho y decoramos con unas nueces o lo que tengáis por ahí, cualquier otro fruto seco, sprinkles de colores, lacasitos… ¡Lo que más os guste!

¿Bueno qué me decís, verdad que es súper fácil? Y la pinta que tiene… ¡Podéis juzgar vosotros mismos por las fotos! Pero en serio, probad a hacerlo porque no supone nada de dificultad y merece muchísimo la pena, es un bizcocho tan esponjoso y blandito, y con el toque de la cobertura de chocolate… ¡No os digo más!

¡¡Espero que os haya gustado y hasta la próxima!!

Enlace al Artículo Original: Bizcocho de Yogur con Chocolate - Caprichos Al Horno

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Mirad qué cosa más rica, más bonita, más festiva, más apetecible por favor!! Estas rocas de chocolate os robarán el corazón!! Son súper fáciles de hacer, sólo hacen falta dos ingredientes, dos!!! Chocolate y frutos secos. Nada más.

Vamos a usar el tipo de chocolate que queramos y los frutos secos que nos apetezca. Nueces, cacahuetes, almendras, pistachos, un surtido de frutos secos… Podéis usar incluso cereales de estos de arroz inflado, o corn flakes, copos de azúcar. También podéis poner galletas troceadas. Vamos que es un no parar de opciones, pero para que queden hechas unas “rocas” de verdad lo mejor es usar frutos secos.

Yo usé tres combinaciones distintas. La primera fue chocolate blanco y pistachos, una combinación espectacular porque se junta el dulce del chocolate blanco con el toque saladito de los pistachos. Riquísimo. La otra fue chocolate con leche y cacahuetes, muy rica también. Además a ésta yo le añadí un poco de galleta y cacahuetes con miel triturados, es decir, hecho polvito. Se lo añadí tanto al chocolate derretido y además se lo puse por encima una vez hechas las rocas. Por último, hice la combinación más clásica pero, para mí, la más rica también, chocolate negro y almendras tostadas.

Vamos a ver qué necesitamos.

Ingredientes para unas 20 rocas de cada tipo de chocolate (dependiendo del tamaño que las hagamos):

  • 200g de chocolate blanco
  • 200g de chocolate con leche
  • 200g de chocolate negro
  • 200g de pistachos
  • 200g de cacahuetes sin piel
  • 200g de almendras tostadas sin sal

Rocas de Chocolate con Frutos Secos

Es decir, utilizaremos la misma cantidad de chocolate que de frutos secos, así que si queréis hacer menos cantidad pues poned 100g de chocolate y 100g de frutos secos.

El proceso es simple. Derretimos el chocolate a fuego lento en un cazo, con el chocolate blanco hay que llevar mucho cuidado ya que se quema con facilidad, así que tengo que incidir en que con el chocolate blanco no dejéis de remover hasta que se derrita, a fuego bajo, no tardaréis más de 5 minutos pero hay que llevar cuidado.

Una vez derretido el chocolate añadimos los frutos secos, que si queréis podéis trocearlos un poquito antes. Mezclamos bien y nos aseguramos de que todos los frutos secos se queden impregnados de chocolate.

Ahora, sobre una bandeja con papel de horno, ponemos montoncitos hechos con una cuchara y metemos al frigorífico durante unos 30 o 45 minutos.

Una vez estén frías ya podemos comerlas!! Veis qué fácil y rápido? Además, con lo bonitas que quedan son ideales para meter en una cajita, decorarla un poco con algún lazo o lo que sea y regalarlas!!

Espero que las disfrutéis, os las recomiendo 100%!!

Nos vemos a la próxima!!

Enlace al Artículo Original: Rocas de Chocolate con Frutos Secos - Caprichos Al Horno



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¡Hola! Cuánto tiempo ¿verdad? Ya tenía ganas yo de ponerme a cocinar y publicar alguna receta, que con la vorágine de exámenes, prácticas, trabajos, clases, etc., no he tenido tiempo casi ni de respirar, pero he vuelto al Blog por Navidad!!jaja!!

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