Palmeral de Elche, Patrimonio de la Humanidad

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El Palmeral de Elche es una gran extensión de palmeras dentro del casco urbano de la ciudad. Con más de 60.000 ejemplares, es el palmeral más grande de Europa, y en el mundo sólo le superan algunos palmerales árabes. El principal tipo de palmera que se encuentra es la llamada Phoenix dactylifera que fue llevado allí por los musulmanes cuando ocuparon la Península Ibérica. La palmera o palma se cotiza muy bien en el mercado español y también en las exportaciones clandestinas; es muy importante la industria datilera y la confección de palmas, que consiste en llevar sus hojas a un proceso especial de blanqueado privándolas de luz.

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 30 de noviembre de 2000.


Historia

El Palmeral de Elche fue creado por los primeros musulmanes que fundaron Elche. Los árabes siguieron la misma táctica de protección y con ello aumentaron la plantación; con Abderramán I se hizo la gran red de acequias. Con el transcurso de los años se fueron aprobando leyes para proteger el Palmeral de Elche y, hasta nuestros días, goza de gran atención y cuidado.

En el yacimiento arqueológico de la Alcudia (famoso en todo el mundo por el hallazgo de la Dama de Elche) existen pruebas de la utilización por parte de los Íberos de hojas de palma en sus rituales tal y como se puede comprobar gracias a las representaciones en cerámicas. Podemos encontrar citas de Columela y de Plinio el Viejo en las cuales se hace referencia a la presencia de las palmeras datileras en el sur-este de Hispania, así como el aprovechamiento que se hacia en aquella época de su fruto, los dátiles. De hecho, se han constatado restos fósiles de dátil de palmera con una antigüedad que data del año 2500 A.C.

La agricultura de regadío se apoyó en la palmera datilera formando con ellas oasis de forma artificial, lo que en la época romana se llamó Norte de África. No se tiene constancia posteriormente si hubo un avance en cuanto a la recolección del dátil y al cultivo de la palmera.


La época Musulmana

Fue en los siglos VII y VIII D.C., en plena expansión musulmana, cuando se mezclaron tres formas de cultivo de la palmera datilera, la árabe, iraní y sahariana. Los bereberes y los árabes se asentaron a partir del año 711 en la península ibérica, trayendo consigo nuevos tipos de cultivo y diferentes formas de regadío, adaptadas perfectamente a condiciones de extrema acidez. Se pusieron en práctica en diferentes puntos, como por ejemplo en la ciudad de Petra. Este tipo de regadío y aprovechamiento de los recursos hídricos continúan hasta nuestros días sin apenas cambios. Hay que añadir que fueron dos grandes ciudades musulmanas a las que les debemos la creación de oásis artificiales y, por ende, parte de nuestra prosperidad, estas son Córdoba -Siglo X- y Marrakech -Año 1062-, que además fueron ciudades hermanas y compartieron soberanía Almohade y Almorávide.

Por tanto, se puede aseverar que fueron los musulmanes los que establecieron el actual Palmeral de Elche en el Siglo XII. Gracias a la presencia del Río Vinalopó, el Palmeral creció de forma contundente, a pesar de que las aguas de dicho río eran demasiado salobres para el consumo humano y había que traer agua de otros lugares. Aún así, el Palmeral de Elche proporcionaba los mejores dátiles de todo Al-Ándalus.


Época Actual

La realidad es que el Palmeral de Elche impresiona tanto a los habitantes de la ciudad como a los que vienen de fuera, incluyendo artistas o prohombres ilustrados de los siglos XVIII y XIX. Muchos visitaron Elche para contemplar el imponente Palmeral durante esa época, cuyo número de palmeras alcanzaba las 200.000 unidades.

Sin embargo, pasados esos años, el Palmeral tuvo también su gran crisis, estando al borde de la desaparición con la llegada de la Revolución Industrial y del tren a la ciudad, allá por 1884. El Palmeral se seccionó por la mitad, se construyeron barrios en los huertos de palmeras, debido a la demanda de trabajadores y, por ende, de recursos habitacionales. Sin embargo, los ilicitanos no estaban dispuestos a dejar morir su Palmeral y, con el liderazgo de varios ilustres ilicitanos, con especial mención del Señor Pedro Ibarra, comenzó una enconada defensa del Palmeral. Esto ocurrió en los años 20 del pasado siglo. De este modo tuvo primero un reconocimiento local y más tarde nacional. De hecho, la Segunda República Española aprobó una Ley en el año 1933 en defensa del Palmeral y Franco lo declaró Jardín Artístico en el año 1943. Durante esos años y hasta los 80 del siglo XX, el Ayuntamiento de Elche aprobó también leyes para la protección de nuestro Palmeral.

En 1986 se aprobó, por parte de la Generalitat Valenciana, la Ley de Tutela del Palmeral de Elche. Dice así:

Las plantaciones de palmeras de Elche, forma de cultivo secular de esta especie tan característica del Mediterráneo, son testimonio de un aspecto singular de la historia económica y social del pueblo valenciano. Puede además postularse para ellas un origen anterior al de la actual estructura de plantación y que podría remontarse hasta la Antigüedad. Todo ello contribuye a resaltar el valor de esta masa arbórea, El Palmeral de Elche, que resulta altamente evocadora para muchos de sus contempladores, como lo atestiguan las frecuentes citas literarias y representaciones gráficas de los últimos dos siglos
Su carácter singular se advierte aún más en su especificidad como elemento del patrimonio cultural valenciano: objetivo viviente, en constante evolución y desarrollo, que nace, crece, es fecundado artificiosamente, podado y mantenido mediante artes tradicionales que configuran este conjunto arbóreo como objeto cuya protección legal debe seguir pautas distintas de las promulgadas para la protección de objetos de carácter monumental de otro orden

Hoy día Elche cuenta con más de 60.000 palmeras, muy lejos de las 200.000 que tuvo en pleno apogeo musulmán, pero se han sentado las bases para conservar primero y aumentar después este Patrimonio de la Humanidad y orgullo de los ilicitanos.


Características de la Palmera

la familia de las palmeras (Arecaceae) está compuesta por unas 2.800 especies distintas que se distribuyen, fundamentalmente, por toda el área tropical y subtropical del planeta. Debido a su amplia variedad de especies, es una de las plantas que más utilidades ha dado al hombre, a saber, el dátil, el coco, la harina, el aceite, la miel o el alcohol y el vino, sin olvidar los tejidos de palma, de tanta tradición en Elche.

La más común en nuestra ciudad, como hemos comentado antes, es la Phoenix dactylífera, una de las primeras en ser utilizadas por el hombre y sacar partido de ellas. Se conocen grabados egipicios de más de 5.500 años de antigüedad en los que ya se hacía referencia a la cosecha del dátil. La biología de una palmera es muy simple, ya que carecen, como el resto de plantas, de pétalos o tronco con ramificaciones. Este último se forma a base de restos de bases de las viejas hojas, que se entrelazan formando una columna, cuya particularidad es que crece a lo alto, pero no a lo ancho.

Como quiera que la savia de las Palmeras circula por la zona central en vez de la periferia del tronco, las hace muy resistentes al fuego. De hecho, su nombre, "Fénix", hace referencia a que pueden resurgir de sus cenizas. El tronco de la Palmera está rematado por un penacho de hojas que crecen en espiral, simulando una corona, formada por hasta 40 hojas de 3 metros de longitud. Su edad la podemos conocer por la altura que alcanza su tronco, que viene a ser, más o menos, de 10 años por metro.

Otra característica es que existen palmeras macho y palmeras hembra. Podemos distinguirlas porque las hembras son las únicas que producen dátiles, siendo el papel de los machos polinizar a las primeras, en condiciones normales a través del viento, aunque en Elche existe una forma manual de hacerlo, lo que se conoce como "entaconado". El dátil es el fruto de la Palmera. Se trata de una baya de aspecto cilíndrico, aunque más estrecho en sus puntas, dotado de una fina piel y que pesa unos siete gramos, dos de ellos correspondientes al hueso.

El dátil posee un gran valor energético y nutritivo, unas 30 calorías por unidad. Además, es rico en azúcares -70% del mismo-.


La Palmera Imperial

Recibió este nombre en honor a la Emperatriz Isabel de Baviera -Sissi- que visitó El Palmeral en el año 1894. Dispone de 7 vástagos de gran tamaño en forma de candelabro. Tiene aproximadamente 165 años y, a pesar de que pueda parecer vieja, está en plena fase de madurez, ya que hay que tener en cuenta que una palmera vive, de media, unos 200 años. Los siete hijuelos -o brazos- aparecieron cuando la Palmera tenía 60 años, siendo lo normal a la edad de 10 o 15 años. La particularidad de estos radica en que afloraron a más de dos metros de altura, lejos de las raíces y donde la savia es más escasa. A pesar de ello, se alimentan de la savia de la palmera central y, después de 130 años, ha adquirido un tamaño que hace que sobrepase las 8 toneladas de peso y mida 17 metros de altura.


Palmera Imperial Palmeral Elche

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